sábado, 2 de enero de 2010

No tan malo

Hace años que estuve en la universidad, me encantaba leer el Tribuna Universitaria de Salamanca, sobretodo los mensajes que se escribían entre estudiantes (yo misma recibí alguno), y también algunas historias que escribían otros estudiantes y con las que me sentía identificada. Sobre mí, decir que soy una romántica que cree que el romanticismo ha muerto. No se me da bien escribir, por eso voy a copiar un texto de ese periódico estudiantil que me removió por dentro por que parecía que el escritor lo había sacado de mi propia cabeza, o mejor dicho, corazón. Mis disculpas si alguna se enterá de que lo utilicé, pero no recuerdo a su autora.

Hay días en que te levantas sin ninguna motivación especial, tan sólo arrastrada por el motor de la rutina. Son buenos días. Después están aquellos en que te levantas, miras a tu alrededor y piensas: ¿qué hago aqui? ¿de qué sirve todo esto? Te preguntas si ese "todo", si ese simulacro de vida que llevas en realidad es algo, si merece la pena seguir aguantando. Adónde te llevará la corriente, ahora que te has cansado de luchar contra ella porque sientes que todas tus motivaciones, tus metas, tus ilusiones, están huecas, vacías. Todo es tan difícil, y una gran parte imposible. Te encuentras encasillado en un mundo que parece ofrecerte muchas puertas abiertas, pero sabes que en realiad sólo tienes derecho a unas pocas, y no tienes la menor curiosidad por averigua qué se esconde detrás de ellas. Ya sbes lo que vas a encontrar: rutina y caos. Porque aunque la gente s empeñe en intentar disimularlo, lo que domina en todas partes es el caos. ¿Por qué hablar de rutina, entonces?Porque siempre es lo mismo: nada es lo que parece, la justicia no existe, nadie consigue lo que quiere, los sueños se hacen realidad cuando te has olvidado de ellos y su realización se te antoja una pesadilla.

Le expongo a una amiga mis pensamientos, mi penosa percepción del mundo. Se asusta, no, se espanta, me dice que me equivoco, que el mundo no es tan horrible. Que la vida es dura, sí, pero que uno puede llegar hasta donde se proponga. Cuesta, pero es posible. Sólo hay que ser constante y tener algo a lo que agarrarse,mejor si es a uno mismo porque ése es un recurso que todos tenemos y que nunca nos abandonará.

Me alegro muchísimo al escuchar estas palabras: el mundo no es un asco, tan solo lo es mi vida. Lamento mucho haber pretendido meter a toda la humanidad en mi saco de mierda. Falsa alarma: en realidad el problema soy yo, que no sé manejarme por este mundo. No se trata sólo de las cosas que me quedan por aprender: dudo mucho que sea capaz de aprenderlas alún día.

Tengo la impresión de que todo el mundo sabe más que yo, o al menos los que no saben no necesitan saber. Pero no importa, ahora que sé que las ilusiones sirven para algo, aunque yo no lo comprenda, aunque a mi sólo me hagan deprimirme porque sé que las ilusiones sirven para algo, aunque yo no lo comprenda, aunque a mí solo me hagan deprimirme pouqe sé que nuncasoy a encontrar un Humphrey Bogart, ni un Joaquín Sabina, ni siquiera un mal poeta que me dedique sus versos de aficionado. Cada día me convezc más y más de que existen hombres maravillosos, claro que sí, aunque yo nunca vaya a encontrar ninguno. Porque ya me he cansado de buscar en esta realidad imposible, donde al menos para mí (y ojalá sea sólo para mí), cuanto más te preocupas por algo, antes lo pierdes, y cuanto más deseas algo, menos posibilidade tendrás de obtenerlo. En el momento en que deje de interesarte, llegará milagrosamente hasta tí. Lo imposible se vuelve posible solo con dejar de desearlo. ¿Conocen la Ley de Murphy, aquella de "las cosas nunca salen como las piensas?" Su autor, íntimo amigo mío.

Al parecer, el único consuelo al que puedo aspirar es a habituarme al desencanto, conformarme cn poco (o mejor con nada), ver mis sueños cumplidos en libros o películas y superar la necesidad de encontrar un príncipe azul. Debo asumirlo: los príncipes ahora no se casan.

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