viernes, 21 de marzo de 2014

Se fue de las manos

No se si ha llegado el momento de hablar de ti. ¿Quiere decir eso que te he superado? No lo sé. Ya no miro el whattsapp cincuenta veces al día para saber si te has conectado, ya sólo son unas doce. Realmente ¿sabes que me gustó de ti? Me sacaste de la apatía, me hiciste sentir, me hiciste reír, me ayudaste a conocerme a mí misma, en eso tenías razón, me estaba descubriendo. Dormí pocas veces a tu lado, mi estado era más de duermevela, pero ¿sabes qué? lo echo de menos, terriblemente. Llega el fin de semana, como hoy, y me siento sola, me gustaba muchísimo sentir mi espalda apoyada en tu pecho, y como pasabas tu brazo por mi cintura. Que me besaras medio dormido, o que comprobaras con la mano que seguía allí y no me había ido. Pero supongo que no era yo, podría haber sido cualquiera y te hubiera servido. Simplemente para recordar lo que tuviste, lo que de verdad añoras. Me dejé llevar, y me salió mal. Me cuesta acostumbrarme al sonido de tu voz, y eso que no callas, y no me gusta como vistes jijijijiji pero me gusta que me vaciles, que te rías, que tengas carácter. No me gusta lo que haces con tu vida, pero eso no es asunto mío, que seas tan cabezón y que no reconozcas que te has confundido, eres orgulloso de más. Eres inteligente, no lo dudo, y en algún momento estoy segura de que no fuiste tan egoísta como te muestras ahora, supongo que es una manera de mantener las distancias, aunque ya no sé si es fachada o realidad. Creo que el dolor vuelve así a una persona, no el físico, si no el emocional. Pero como siempre he defendido no puedes ayudar a quien no se quiere ayudar a sí mismo. Si no lo sacas de dentro, estoy segura de que no lo superas. ¿y sabes qué? soy jodidamente buena escuchando, dándole vueltas a las cosas, es cierto, pienso de más. ¿A qué conclusiones habrás llegado? Me gustaría saberlo, de veras. Otra cosa que me hace gracia es que dices que soy transparente, que se me ve venir de lejos, que me conoces... no estoy segura. Eres la primera persona que me lo dice tan pronto, dices que te fías de lo que yo te he contado de mi misma, pero tampoco sé si es cierto. Supongo que lo que me gusta de ti es que no eres previsible, por lo menos no lo has sido hasta ahora. Dicen que juegas conmigo, que no lo veo porque estoy implicada, puede ser. Después de mes y medio supongo que ya no espero nada, aunque también te puedo decir que es mentira. Dicen que la esperanza nunca se pierde, y es cierto, por lo menos en mí. He aprendido a tener una pequeña llama siempre encendida y si, si, soy una ilusa, una soñadora, también lo sé.

Tenemos treinta y tantos, aunque es cierto que yo tengo la madurez sentimental de una adolescente. Pero aprendo rápido, la mayoría de las veces, y eso lo sabes bien. Supongo que creí que por poner lo mejor de mi misma en esto, por no ser reservada, por mostrarme como realmente soy, esto iba a salir bien. Pero no. Verás, no me tengo por la más lista, ni por la más guapa, pero simplemente creí que siendo como soy en el conjunto esto tendría un futuro. ¡Zas! batacazo, de nuevo aprendes que no todo depende de ti, que no puedes controlarlo todo. ¡Toma cura de humildad! ¿Soy demasiado educada? y de qué me sirvió coger confianza, si cuando comencé a soltarme desapareciste. Tu siempre defiendes que eres como eres, y yo siempre te digo que yo soy como soy. Ya no se que decirte, en días como hoy casi caigo en la tentación de escribirte, y de decirte que vengas a dormir conmigo, sin preguntas, sin palabras, que solo vengas. Pero ese "casi" cada día se hace más fuerte, la resistencia es mayor, la distancia también, además ahora te vas. Supongo que los dos sabemos lo que va a ocurrir el martes. Espero de corazón que salga como tu quieres. Quiero que sepas que aunque al final te pusieras de aquellas manera y fueras como el perro del hortelano, lo peor que podías hacer era no darme una respuesta clara, recordaré con verdadero cariño estos dos meses. Para ti habré sido otra más de muchas, no lo sé, y a estas alturas no quiero oír la respuesta.

Por último, te contaré un secreto. No sabes que existe este sitio, que en él me he dejado llevar, pero te puedo contar que fue una tontería escrita aquí lo que me hizo quedar contigo. En una de nuestras primeras conversaciones me dijiste que si te dejaba contar mis pecas, y aunque luego no llegaste a hacerlo nunca, eso decantó la balanza a tu favor. Es algo que escribí aquí. Es una tontería, un detalle sin importancia. Mi parte no racional, que a veces toma el mando, pensó que esa tontería era un detalle significativo y no una coincidencia, que significaba algo. Ya ves, en otra cosa que me equivoqué.

Pero bueno,  te puedo asegurar que aunque los diez primeros días sin verte fueron duros, no sabrás nunca cuanto, no me arrepiento de nada. Me lo he pasado bien, muy bien. Y eso es algo que no voy a olvidar. 

miércoles, 1 de enero de 2014

2013

     Hace mucho que no escribo, ni si quiera tengo ganas de hacerlo en estos momentos, pero lo voy a intentar. Lo haré por ti, aunque nunca en vida habrías podido imaginar que yo escribiría y mucho menos sobre ti, y ahora nunca lo sabrás.

      Tengo que hacer balance de 2013, es casi obligado en estas fechas hacerlo, aunque ya voy con retraso. También debería hacer una lista de propósitos o de metas a alcanzar para 2014, pero no lo voy a hacer, he decidido, por ahora, tomarme la vida como viene.

       La primera mitad de 2013 fue una mierda, lejos de casa, en un sitio donde no estuve agusto, aunque como siempre, también conocí buena gente. El cielo siempre cubierto, con lo que a mi me gusta la luz, las mañanas de invierno, congeladoras pero luminosas... pero es lo que tocaba. Si alguien me hubiera dicho que iba a echar de menos Zamora... no lo hubiera creído. Pero sí, añoraba mi casa y a mi gente. Pero suele pasar, no queremos reconocer algunas cosas pero al final la vida nos obliga a ellos. Volví en el verano, con intención de disfrutarlo y lo hice. No sólo volví a casa, a Zamora, volví a compartir piso con Laura después de mil años, y volví a un cole en el que siempre me han recibido con los brazos abiertos y en el que me siento también como en casa. Durante todo este tiempo, es cierto, que me he despreocupado de algunos amigos, soy un poco dejada, pero si me conocen lo suficiente, ellos saben que los llevo conmigo siempre, supongo que eso no justifica que ya no llame o escriba... pero soy así.

      El curso avanzó, y llegamos a Octubre. Una llamada a las 21.00, quizás algo más tarde...."¿Estás sentada? Siéntate, que te tengo que decir algo..." no sé cómo me tomé la noticia, supongo que con incredulidad, no hacia tanto que nos habíamos visto, justo aquí, cruzando el parque, me hiciste reír, a veces me agobiabas cuando nos encontrábamos, todavía no tengo claro en que momento cogías aire para seguir hablando. Escribo esto con una sonrisa en los labios, era increíble la velocidad a la que hablabas... había que pelearse contigo para poder meter baza. Sé que soy un poco rancia, que los otros quedan para tomar café, y a mi cuesta encontrarme... si acaso en algún bar por la noche, pero es cierto que con los años me he ido alejando un poco de todos. Todos cambiamos, y realmente ya no nos conocemos, ya no somos los niños que jugaban en el corral de los abuelos, ya no soy la niña que lloraba cuando me estampábais el balón de fútbol en plena cara... yo cambié como cambiamos todos. ¿Sabes qué me pareció muy triste? Que alguno de tus hermanos comentara que esto había servido para unir a la familia.... ¡menudo consuelo de mierda! Supongo que a todos nos hizo pensar que la familia debería estar para los buenos y los malos momentos, no solo en cosas de estas. Supongo que te alegrará saber que lo estamos intentando. Ya sabes que hace años que por navidad hacemos "quedadas", este año, a parte de la "quedada" hicimos cena de Navidad. Creo que para todos fue un éxito. Nos hemos ido para casa con buen sabor de boca. Estuvimos casi todos, y los que no estuvieron era por causas justificadas. Me hizo ilusión que vinieran tus hermanos, especialmente Raúl. Todos estuvimos bien predispuestos, no fue por obligación o quedar bien, y aunque tú no estuvieras, fue por ti, gracias a ti. Supongo que todos estábamos sensibles, eres el primero de nuestra generación que se ha ido, y eso nos ha hecho pensar a todos. ¿Sabes? Me arrepiento, me arrepiento mucho de haberme alejado, se que no toda la culpa es mía, pero aún así, es cierto que podría dedicarle más tiempo a la gente que quiero y no lo hago. Supongo que cuando alguien se va, siempre queda ese sentimiento de haber podido hacer más por o con esa persona. Tengo que decirte que me da igual si existe algún lugar después de la muerte en el que nos vayamos a encontrar, preocuparse por eso me parecen tonterías. En lo que si creo es en mantener viva a una persona a través de los recuerdos. Hay gente que olvida a sus muertos, yo no lo hago, mantenerlos en mi memoria es para mi una manera de devolverles algo la vida. Ya sé que eso no te va a hacer volver a respirar, pero lo que quiero decir, es que para mí estarás presente en cada momento importante de mi vida. Yo te traeré a mi memoria en esos momentos en que esté rodeada de familia y amigos, estarás allí junto a otros que ya no están y también han formado parte de mi. Es lo que puedo hacer, es lo que quiero hacer.

    ¿Qué más puedo decir? Poca cosa, empecé esto intentando que fuera un poco impersonal, y al final todo ha ido dirigido a ti. Ya no sé que más decirte, bueno sí, una cosa más. Como suele pasar, la muerte de alguien cercano o conocido nos hace poner en orden nuestras prioridades, replantearnos las oportunidades que dejamos pasar de vivir la vida y las que aprovechamos, nos hace ser conscientes de los insignificantes que somos, de lo frágiles.... en un momento estás aquí haciendo cosas rutinarias, cotidianas... y a la mañana siguiente te has ido, y la vida no se detiene, el mundo no deja de girar... Hay que aprovechar cada momento... y yo ahora mismo lo estoy haciendo, lo hago por ti, por lo que nunca harás, y lo hago por mí.

      Sin nada más que decir me despido ya, aunque sólo es un hasta luego, porque ya te he dicho, que no te irás muy lejos de mi. Espero que allá donde estés, te encuentres bien, y si no estás en ningún lugar, por lo menos que el polvo en el que te has de convertir alimente la tierra y la naturaleza que tanto amas, perdón, amabas.