No se si ha llegado el momento de hablar de ti. ¿Quiere decir eso que te he superado? No lo sé. Ya no miro el whattsapp cincuenta veces al día para saber si te has conectado, ya sólo son unas doce. Realmente ¿sabes que me gustó de ti? Me sacaste de la apatía, me hiciste sentir, me hiciste reír, me ayudaste a conocerme a mí misma, en eso tenías razón, me estaba descubriendo. Dormí pocas veces a tu lado, mi estado era más de duermevela, pero ¿sabes qué? lo echo de menos, terriblemente. Llega el fin de semana, como hoy, y me siento sola, me gustaba muchísimo sentir mi espalda apoyada en tu pecho, y como pasabas tu brazo por mi cintura. Que me besaras medio dormido, o que comprobaras con la mano que seguía allí y no me había ido. Pero supongo que no era yo, podría haber sido cualquiera y te hubiera servido. Simplemente para recordar lo que tuviste, lo que de verdad añoras. Me dejé llevar, y me salió mal. Me cuesta acostumbrarme al sonido de tu voz, y eso que no callas, y no me gusta como vistes jijijijiji pero me gusta que me vaciles, que te rías, que tengas carácter. No me gusta lo que haces con tu vida, pero eso no es asunto mío, que seas tan cabezón y que no reconozcas que te has confundido, eres orgulloso de más. Eres inteligente, no lo dudo, y en algún momento estoy segura de que no fuiste tan egoísta como te muestras ahora, supongo que es una manera de mantener las distancias, aunque ya no sé si es fachada o realidad. Creo que el dolor vuelve así a una persona, no el físico, si no el emocional. Pero como siempre he defendido no puedes ayudar a quien no se quiere ayudar a sí mismo. Si no lo sacas de dentro, estoy segura de que no lo superas. ¿y sabes qué? soy jodidamente buena escuchando, dándole vueltas a las cosas, es cierto, pienso de más. ¿A qué conclusiones habrás llegado? Me gustaría saberlo, de veras. Otra cosa que me hace gracia es que dices que soy transparente, que se me ve venir de lejos, que me conoces... no estoy segura. Eres la primera persona que me lo dice tan pronto, dices que te fías de lo que yo te he contado de mi misma, pero tampoco sé si es cierto. Supongo que lo que me gusta de ti es que no eres previsible, por lo menos no lo has sido hasta ahora. Dicen que juegas conmigo, que no lo veo porque estoy implicada, puede ser. Después de mes y medio supongo que ya no espero nada, aunque también te puedo decir que es mentira. Dicen que la esperanza nunca se pierde, y es cierto, por lo menos en mí. He aprendido a tener una pequeña llama siempre encendida y si, si, soy una ilusa, una soñadora, también lo sé.
Tenemos treinta y tantos, aunque es cierto que yo tengo la madurez sentimental de una adolescente. Pero aprendo rápido, la mayoría de las veces, y eso lo sabes bien. Supongo que creí que por poner lo mejor de mi misma en esto, por no ser reservada, por mostrarme como realmente soy, esto iba a salir bien. Pero no. Verás, no me tengo por la más lista, ni por la más guapa, pero simplemente creí que siendo como soy en el conjunto esto tendría un futuro. ¡Zas! batacazo, de nuevo aprendes que no todo depende de ti, que no puedes controlarlo todo. ¡Toma cura de humildad! ¿Soy demasiado educada? y de qué me sirvió coger confianza, si cuando comencé a soltarme desapareciste. Tu siempre defiendes que eres como eres, y yo siempre te digo que yo soy como soy. Ya no se que decirte, en días como hoy casi caigo en la tentación de escribirte, y de decirte que vengas a dormir conmigo, sin preguntas, sin palabras, que solo vengas. Pero ese "casi" cada día se hace más fuerte, la resistencia es mayor, la distancia también, además ahora te vas. Supongo que los dos sabemos lo que va a ocurrir el martes. Espero de corazón que salga como tu quieres. Quiero que sepas que aunque al final te pusieras de aquellas manera y fueras como el perro del hortelano, lo peor que podías hacer era no darme una respuesta clara, recordaré con verdadero cariño estos dos meses. Para ti habré sido otra más de muchas, no lo sé, y a estas alturas no quiero oír la respuesta.
Por último, te contaré un secreto. No sabes que existe este sitio, que en él me he dejado llevar, pero te puedo contar que fue una tontería escrita aquí lo que me hizo quedar contigo. En una de nuestras primeras conversaciones me dijiste que si te dejaba contar mis pecas, y aunque luego no llegaste a hacerlo nunca, eso decantó la balanza a tu favor. Es algo que escribí aquí. Es una tontería, un detalle sin importancia. Mi parte no racional, que a veces toma el mando, pensó que esa tontería era un detalle significativo y no una coincidencia, que significaba algo. Ya ves, en otra cosa que me equivoqué.
Pero bueno, te puedo asegurar que aunque los diez primeros días sin verte fueron duros, no sabrás nunca cuanto, no me arrepiento de nada. Me lo he pasado bien, muy bien. Y eso es algo que no voy a olvidar.
Pero bueno, te puedo asegurar que aunque los diez primeros días sin verte fueron duros, no sabrás nunca cuanto, no me arrepiento de nada. Me lo he pasado bien, muy bien. Y eso es algo que no voy a olvidar.
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