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viernes, 21 de marzo de 2014

Se fue de las manos

No se si ha llegado el momento de hablar de ti. ¿Quiere decir eso que te he superado? No lo sé. Ya no miro el whattsapp cincuenta veces al día para saber si te has conectado, ya sólo son unas doce. Realmente ¿sabes que me gustó de ti? Me sacaste de la apatía, me hiciste sentir, me hiciste reír, me ayudaste a conocerme a mí misma, en eso tenías razón, me estaba descubriendo. Dormí pocas veces a tu lado, mi estado era más de duermevela, pero ¿sabes qué? lo echo de menos, terriblemente. Llega el fin de semana, como hoy, y me siento sola, me gustaba muchísimo sentir mi espalda apoyada en tu pecho, y como pasabas tu brazo por mi cintura. Que me besaras medio dormido, o que comprobaras con la mano que seguía allí y no me había ido. Pero supongo que no era yo, podría haber sido cualquiera y te hubiera servido. Simplemente para recordar lo que tuviste, lo que de verdad añoras. Me dejé llevar, y me salió mal. Me cuesta acostumbrarme al sonido de tu voz, y eso que no callas, y no me gusta como vistes jijijijiji pero me gusta que me vaciles, que te rías, que tengas carácter. No me gusta lo que haces con tu vida, pero eso no es asunto mío, que seas tan cabezón y que no reconozcas que te has confundido, eres orgulloso de más. Eres inteligente, no lo dudo, y en algún momento estoy segura de que no fuiste tan egoísta como te muestras ahora, supongo que es una manera de mantener las distancias, aunque ya no sé si es fachada o realidad. Creo que el dolor vuelve así a una persona, no el físico, si no el emocional. Pero como siempre he defendido no puedes ayudar a quien no se quiere ayudar a sí mismo. Si no lo sacas de dentro, estoy segura de que no lo superas. ¿y sabes qué? soy jodidamente buena escuchando, dándole vueltas a las cosas, es cierto, pienso de más. ¿A qué conclusiones habrás llegado? Me gustaría saberlo, de veras. Otra cosa que me hace gracia es que dices que soy transparente, que se me ve venir de lejos, que me conoces... no estoy segura. Eres la primera persona que me lo dice tan pronto, dices que te fías de lo que yo te he contado de mi misma, pero tampoco sé si es cierto. Supongo que lo que me gusta de ti es que no eres previsible, por lo menos no lo has sido hasta ahora. Dicen que juegas conmigo, que no lo veo porque estoy implicada, puede ser. Después de mes y medio supongo que ya no espero nada, aunque también te puedo decir que es mentira. Dicen que la esperanza nunca se pierde, y es cierto, por lo menos en mí. He aprendido a tener una pequeña llama siempre encendida y si, si, soy una ilusa, una soñadora, también lo sé.

Tenemos treinta y tantos, aunque es cierto que yo tengo la madurez sentimental de una adolescente. Pero aprendo rápido, la mayoría de las veces, y eso lo sabes bien. Supongo que creí que por poner lo mejor de mi misma en esto, por no ser reservada, por mostrarme como realmente soy, esto iba a salir bien. Pero no. Verás, no me tengo por la más lista, ni por la más guapa, pero simplemente creí que siendo como soy en el conjunto esto tendría un futuro. ¡Zas! batacazo, de nuevo aprendes que no todo depende de ti, que no puedes controlarlo todo. ¡Toma cura de humildad! ¿Soy demasiado educada? y de qué me sirvió coger confianza, si cuando comencé a soltarme desapareciste. Tu siempre defiendes que eres como eres, y yo siempre te digo que yo soy como soy. Ya no se que decirte, en días como hoy casi caigo en la tentación de escribirte, y de decirte que vengas a dormir conmigo, sin preguntas, sin palabras, que solo vengas. Pero ese "casi" cada día se hace más fuerte, la resistencia es mayor, la distancia también, además ahora te vas. Supongo que los dos sabemos lo que va a ocurrir el martes. Espero de corazón que salga como tu quieres. Quiero que sepas que aunque al final te pusieras de aquellas manera y fueras como el perro del hortelano, lo peor que podías hacer era no darme una respuesta clara, recordaré con verdadero cariño estos dos meses. Para ti habré sido otra más de muchas, no lo sé, y a estas alturas no quiero oír la respuesta.

Por último, te contaré un secreto. No sabes que existe este sitio, que en él me he dejado llevar, pero te puedo contar que fue una tontería escrita aquí lo que me hizo quedar contigo. En una de nuestras primeras conversaciones me dijiste que si te dejaba contar mis pecas, y aunque luego no llegaste a hacerlo nunca, eso decantó la balanza a tu favor. Es algo que escribí aquí. Es una tontería, un detalle sin importancia. Mi parte no racional, que a veces toma el mando, pensó que esa tontería era un detalle significativo y no una coincidencia, que significaba algo. Ya ves, en otra cosa que me equivoqué.

Pero bueno,  te puedo asegurar que aunque los diez primeros días sin verte fueron duros, no sabrás nunca cuanto, no me arrepiento de nada. Me lo he pasado bien, muy bien. Y eso es algo que no voy a olvidar. 

miércoles, 1 de enero de 2014

2013

     Hace mucho que no escribo, ni si quiera tengo ganas de hacerlo en estos momentos, pero lo voy a intentar. Lo haré por ti, aunque nunca en vida habrías podido imaginar que yo escribiría y mucho menos sobre ti, y ahora nunca lo sabrás.

      Tengo que hacer balance de 2013, es casi obligado en estas fechas hacerlo, aunque ya voy con retraso. También debería hacer una lista de propósitos o de metas a alcanzar para 2014, pero no lo voy a hacer, he decidido, por ahora, tomarme la vida como viene.

       La primera mitad de 2013 fue una mierda, lejos de casa, en un sitio donde no estuve agusto, aunque como siempre, también conocí buena gente. El cielo siempre cubierto, con lo que a mi me gusta la luz, las mañanas de invierno, congeladoras pero luminosas... pero es lo que tocaba. Si alguien me hubiera dicho que iba a echar de menos Zamora... no lo hubiera creído. Pero sí, añoraba mi casa y a mi gente. Pero suele pasar, no queremos reconocer algunas cosas pero al final la vida nos obliga a ellos. Volví en el verano, con intención de disfrutarlo y lo hice. No sólo volví a casa, a Zamora, volví a compartir piso con Laura después de mil años, y volví a un cole en el que siempre me han recibido con los brazos abiertos y en el que me siento también como en casa. Durante todo este tiempo, es cierto, que me he despreocupado de algunos amigos, soy un poco dejada, pero si me conocen lo suficiente, ellos saben que los llevo conmigo siempre, supongo que eso no justifica que ya no llame o escriba... pero soy así.

      El curso avanzó, y llegamos a Octubre. Una llamada a las 21.00, quizás algo más tarde...."¿Estás sentada? Siéntate, que te tengo que decir algo..." no sé cómo me tomé la noticia, supongo que con incredulidad, no hacia tanto que nos habíamos visto, justo aquí, cruzando el parque, me hiciste reír, a veces me agobiabas cuando nos encontrábamos, todavía no tengo claro en que momento cogías aire para seguir hablando. Escribo esto con una sonrisa en los labios, era increíble la velocidad a la que hablabas... había que pelearse contigo para poder meter baza. Sé que soy un poco rancia, que los otros quedan para tomar café, y a mi cuesta encontrarme... si acaso en algún bar por la noche, pero es cierto que con los años me he ido alejando un poco de todos. Todos cambiamos, y realmente ya no nos conocemos, ya no somos los niños que jugaban en el corral de los abuelos, ya no soy la niña que lloraba cuando me estampábais el balón de fútbol en plena cara... yo cambié como cambiamos todos. ¿Sabes qué me pareció muy triste? Que alguno de tus hermanos comentara que esto había servido para unir a la familia.... ¡menudo consuelo de mierda! Supongo que a todos nos hizo pensar que la familia debería estar para los buenos y los malos momentos, no solo en cosas de estas. Supongo que te alegrará saber que lo estamos intentando. Ya sabes que hace años que por navidad hacemos "quedadas", este año, a parte de la "quedada" hicimos cena de Navidad. Creo que para todos fue un éxito. Nos hemos ido para casa con buen sabor de boca. Estuvimos casi todos, y los que no estuvieron era por causas justificadas. Me hizo ilusión que vinieran tus hermanos, especialmente Raúl. Todos estuvimos bien predispuestos, no fue por obligación o quedar bien, y aunque tú no estuvieras, fue por ti, gracias a ti. Supongo que todos estábamos sensibles, eres el primero de nuestra generación que se ha ido, y eso nos ha hecho pensar a todos. ¿Sabes? Me arrepiento, me arrepiento mucho de haberme alejado, se que no toda la culpa es mía, pero aún así, es cierto que podría dedicarle más tiempo a la gente que quiero y no lo hago. Supongo que cuando alguien se va, siempre queda ese sentimiento de haber podido hacer más por o con esa persona. Tengo que decirte que me da igual si existe algún lugar después de la muerte en el que nos vayamos a encontrar, preocuparse por eso me parecen tonterías. En lo que si creo es en mantener viva a una persona a través de los recuerdos. Hay gente que olvida a sus muertos, yo no lo hago, mantenerlos en mi memoria es para mi una manera de devolverles algo la vida. Ya sé que eso no te va a hacer volver a respirar, pero lo que quiero decir, es que para mí estarás presente en cada momento importante de mi vida. Yo te traeré a mi memoria en esos momentos en que esté rodeada de familia y amigos, estarás allí junto a otros que ya no están y también han formado parte de mi. Es lo que puedo hacer, es lo que quiero hacer.

    ¿Qué más puedo decir? Poca cosa, empecé esto intentando que fuera un poco impersonal, y al final todo ha ido dirigido a ti. Ya no sé que más decirte, bueno sí, una cosa más. Como suele pasar, la muerte de alguien cercano o conocido nos hace poner en orden nuestras prioridades, replantearnos las oportunidades que dejamos pasar de vivir la vida y las que aprovechamos, nos hace ser conscientes de los insignificantes que somos, de lo frágiles.... en un momento estás aquí haciendo cosas rutinarias, cotidianas... y a la mañana siguiente te has ido, y la vida no se detiene, el mundo no deja de girar... Hay que aprovechar cada momento... y yo ahora mismo lo estoy haciendo, lo hago por ti, por lo que nunca harás, y lo hago por mí.

      Sin nada más que decir me despido ya, aunque sólo es un hasta luego, porque ya te he dicho, que no te irás muy lejos de mi. Espero que allá donde estés, te encuentres bien, y si no estás en ningún lugar, por lo menos que el polvo en el que te has de convertir alimente la tierra y la naturaleza que tanto amas, perdón, amabas.


miércoles, 20 de junio de 2012

Lo de fuera....

I.

Miro en sus ojos, intento perderme en ellos, intento averiguar cómo es ahora. Ha cambiado, sus ojos también han cambiado, no los reconozco. Siguen siendo bonitos, posiblemente los más bonitos que haya visto jamás, pero no son los mismo que viven en mi memoria. Entonces eran entre azules y verdes, muy vivos los colores, ahora me recuerdan a un lago helado, a un río completamente congelado en el que retiras la nieve para ver los que hay debajo, y el hielo cambia de color, dependiendo del grosor y de las grietas. Lo miro y veo al niño que fue, el que contestaba y corría para esquivar la zapatilla, el que reía y no se quejaba, el que me tiraba balonazos a la cara y luego me consolaba cuando jugábamos al fútbol. Intento sumergirme en sus ojos, busco al caballero andante que debería haber sido y sólo veo un hombre joven pero cansado, desengañado con la vida que sale de noche y busca enamorarse, pero ni él se lo cree, amores de una noche, porque no cree que nada más merezca la pena. Me marcho y lo dejo allí, lamentando como muchas otras veces no haberlo abrazado cuando lo necesitó. Pero no hay vuelta atrás y cada uno sigue adelante como puede.


II.

He construido estrellas, casi he creado constelaciones.... pero no he conseguido hacer a ninguna brillar....




III.

Despedidas entre cervezas tostadas, en la barra de un bar donde sólo quedan el camarero y un amigo esperando salir en la televisión regional, aspirando a ser las nuevas estrellas mediáticas de una región donde no queda nadie. Risas, conversaciones, suspensos, bromas, nos reímos de nosotras mismas en momentos especiales que no dejan de ser días corrientes improvisados, canciones de Extremoduro interpretadas por voces dulces mientras tú le das la razón al camarero y asientes a todo después de que le haces una pregunta de la que no retienes la respuesta, risas, muchas risas, nos reímos de los pilotos, de los bomberos, de los militares, de los fracasos, del camarero, pero sobre todo.... de ti y de mi, como siempre hemos hecho, como espero que siempre hagamos, en Zamora, en Badajoz, tal vez... si todo sale bien Lisboa, en la misma casa pero hablándonos por chat, discutiendo, pasando tres días sin vernos pero viviendo juntas.... como siempre ha sido, como espero que siempre sea, con nuestra particular manera de hacer las cosas, pero siempre juntas (espero), a nuestra manera.


domingo, 22 de abril de 2012

COSAS SOBRE MI


Me gusta más el olor a café que su sabor.
Me encanta oler a coco y el olor de la tierra mojada.
Me da miedo quedarme sorda y aunque normalmente me ría me asusto de mi misma cuando realmente me enfado.
Me río con facilidad (ahora menos que antes).
Me gusta la sinceridad y soy incapaz de mantener una mentira, siempre acabo metiendo la pata.
Odio que me tomen por tonta, realmente me cabrea.
Tengo muchísima paciencia, pero cuando se me acaba, se acaba para siempre.
No puedo vivir sin chocolate.
Me gusta oír la lluvia caer.
Me encanta ver a un niño pequeño, de los que ni siquiera hablan, descubrir el mundo.
Me gusta conducir deprisa.
Tengo pendiente aprender a montar a caballo.
Nunca he montado en moto.
Me acuerdo mucho de la gente que se ha ido.
Pienso demasiado o no pienso nada.
No tengo término medio.
Me gusta mi trabajo, pero a veces y en contra de lo que la gente pueda creer, no es nada gratificante.
Me encantan los perros, son más leales que las personas, aunque te venderían por un hueso.
En el lago de Sanabria siempre me siento bien, me encantaría tener una casa allí.
Quiero ir a Nueva Orleans, no se por qué, se me ha metido en la cabeza.
No me da miedo estar sola, me da miedo no ser capaz de convivir con alguien.
Quiero tener hijos, me gustaría que fuera uno o una y luego mellizos, sería la manera más fácil de no malcriarlos, y ya por capricho si alguno es pelirrojo mejor.
Me gusta mucho leer, aunque lo hacía más antes.
Aunque la mayoría de la gente opine lo contrario, soy “santiaga”.
Cuando duermo puedo roncar como un oso en una caverna, pego patadas y doy mucho calor.
Me gusta mucho cantar, sobretodo en el coche.
No sueño, o no lo recuerdo nunca.
Admiro a la gente que tiene constancia para conseguir las cosas porque yo no la tengo.
Me cuesta adaptarme a los cambios, pero los necesito como respirar.
Si duermo poco y estoy cansada, me pongo de muy mal humor, no me aguanto ni yo.
Me cuesta disculparme y odio equivocarme.
Si me preguntaran quién me parece el hombre más atractivo del mundo, diría que Paul Newman.
Me da pánico que la gente crea de mí que soy más de lo que soy.
Quiero una casa con jardín.
De una persona me fijo en sus ojos y en sus manos.
Mis canas se empeñan en recordarme mi edad y no se que hacer, si envejecer con dignidad asumiéndolas o intentar erradicarlas con tinte y rebelarme al paso del tiempo.
Me encanta escuchar a mi padre contar historias, por que no es algo que ocurra a menudo; me encanta ver como mi madre disfruta de cada segundo en esta vida.
Hablo sola, y aunque no me las hayan pedido, doy muchas explicaciones.
Hay veces que estoy a muchas cosas a la vez, y otras no me entero ni si quiera de una.

No sé que más decir, creo que las pequeñas cosas son las que nos definen. Aquí está mi lista de pequeñas cosas, y seguro que se me irán ocurriendo muchas más.


domingo, 15 de abril de 2012

Welcome to London!

      Los españoles se van a vivir a Londres por dos motivos: para aprender inglés o huyendo de algo. Yo sólo fui de visita, una turista española más de los muchos que invaden la ciudad. Pensé que tendría grandes avenidas, la majestuosidad de Viena, pero no, hay alguna zona en frente de Buckingham que puede llegar a dar esa impresión, pero en general es normal. Me enamoré de St. James Park en el mismo momento en el que puse un pie allí, con una lluvia intermitente, con su lago, sus ardillas, patos y flores, ningún otro parque por grande que sea, por vida que tenga me gustará tanto. A veces me pasa, lo que veo en un primer momento es con lo que me quedo, es como un flechazo. Da igual lo que me enseñes después o el encanto que tenga esa cosa o lugar, no me quitarás mi idea de la cabeza.



        Algo parecido me pasó con la Battersea Power Station, el inmenso edificio vacío y abandonado llamaba mi atención cada vez que pasábamos. Los edificios turísticos están bien, el Big Ben, Buckingham Palace, Westmister, Tower Bridge... son inmensos, pero están infestados de turistas, en realidad todo Londres lo está. Algo que me sorprendió, fue Candem Town, su diversidad, todo esa mezcla que es la sociedad londinense concentrada en los antiguos establos. Me encanta esa manera que tienen de combinar construcciones del s.XIX con el gótico moderno, con los cybor, olor de especias y comida de diferentes países, ropa vintage de segunda mano, libros, camisetas, incienso, souvenirs, ... todo lo que puedas imaginar se puede encontar aquí, nadie te mira, a nadie le importa si te peinaste o o si te lavaste la  cara, si vas con tacones y minifalda o si saliste en pijama y en zapatillas de casa, aquí todo es normal y está bien.  Otra cosa que no puedo dejar de mencionar es el breakfast "guarrete", ¿quién diría que tan temprano seremos capaces de comer alubias, salchichas, huevos, bacon, tostada, café...? Pero no solo fuimos capaces, nos hacía falta, por lo menos a mi, es increíblemente fácil acostumbrarse. También fue fácil el metro, el autobús, los mapas... es muy fácil moverse por Londres. 

        ¿Y qué decir de los pubs, del agua caliente, de los cola-caos, del badulaque, de notting hill, de las casas okupas semilegales, de la luz recargable, de los hogares de perros y gatos, de los ingleses del metro, de King´s Cross, de Eduarda Manos tijeras, del starbucks...?

        Pero lo más importante de todo, es que Londres consiguió hacerme pensar de nuevo, para bien y para mal. Me di cuenta de lo que estaba haciendo mal, conmigo y con otros, y por el contrario, de cosas que hago bien, de lo que estaba echando de menos sin darme cuenta siquiera, y de cosas que tengo y no siempre aprecio, de lo que había olvidado, de lo que siempre quise encontrar pero dejé de buscar... quien sabe, aunque sea la selva, aunque de visita esté muy bien pero sea tan dura como cualquier ciudad de ese tamaño, según está el panorama en España quizá no sea una mala opción para pasar una larga temporada.

Home sweet home

Volver a casa y escuchar a tus padres reirse y hablar con cariño de los defectos del otro, no tiene precio.

miércoles, 4 de abril de 2012

29M

      Estoy reivindicativa. Voy a la huelga, y no solo a la manifestación. Es curioso, la gente me dice que yo me lo puedo permitir por que tengo un trabajo fijo, que a ellos que tienen negocio propio no les soluciona nada cerrar un día. Ante mi respuesta de que mi trabajo sólo está asegurado unos meses más, me alaban y se quedan admirados. Supongo que lo hacen porque se quedan sin argumentos, estando en la misma situación que yo, ya no tienen excusas que justifiquen su no-participación y sus quejas, y de esa manera pueden creer que me aplacan. Antes hubiera entendido e incluso justificado ese razonamiento. Ahora no. Si el no votar es una irresponsabilidad y no se considera una forma de protesta, los votos nulos y los blancos tampoco... y no participas en una huelga general para expresar tu malestar... ¿qué nos queda? De todas formas, ese derrotismo es muy de aquí, va unido a nuestro rechazo al cambio y a nuestro pesimismo natural. En otras ciudades las protestas habrán sido más sonoras, quizás violentas, pero no aquí, después de todo en esta ciudad nunca pasa nada, porque las personas aceptan ese rol de impotencia que no nos lleva a ninguna parte e incluso creo que sería para lo único que estarían dispuestos a movilizarse. A pesar de todo, no estuvo mal la cantidad de gente que acudió a la manifestación, pobre consuelo aunque algo es algo.


sábado, 17 de marzo de 2012

La lluvia...

Cuando el cielo llora,
la tierra canta de alegría y vive.
Muere el polvo, purifica el alma.
Limpia la mente
y las penas ...

domingo, 11 de marzo de 2012

11-M

Parece mentira que hayan pasado ocho años.

Siempre en el recuerdo

miércoles, 29 de febrero de 2012

No preguntes...

Hay veces que me siento como una pelota perdida en medio del océano. Alguien la olvidó y arrastrada por la marea soporta desde un mar en calma con un sol abrasador o la sed interminable hasta las tormentas más violentas que la sumergen e intentan hundirla. ¿Qué ocurrirá cuando el material del que está hecha se pudra?¿Cuándo ya no quede aire en su interior? Cada vez entiendo más a Peter Pan y menos a Wendy.
 

sábado, 18 de febrero de 2012

30 primaveras

       En esta semana, en la que cambié de década, me he dado cuenta de lo afortunada que soy, y del poco derecho que tengo a quejarme. He cometido un gran error sobretodo estos 3 últimos años, ese error ha sido dedicarle mucho tiempo, a personas que no se lo merecían, dejando a veces de pasar tiempo con personas que de verdad merecen la pena. Gracias, no es peloteo, pero ha sido con mucho el mejor regalo que me han hecho nunca. Han participado personas que apenas me conocen y otras que me conocen de toda la vida. Y tú, la que lo organizaste todo... no sabes hasta que punto te estoy agradecida.

      Hay quien dice que al principio de conocerme, al preguntar una manera de acercarse a mi, le dijeron que era "algo rarita", la verdad es que no se si ofenderme o reír. Gracias por recordarme que no soy la única en creer que la amistad no es amistad si no hay sinceridad. Muchas veces he dudado de mi, pensando en que tenía un concepto erróneo de esa palabra. Ahora se que no. No leerás esto, pero debes saber que siempre que hablo intento ser sincera. A veces callo, ya que es difícil saber hasta donde debes meterte en la vida de una persona, cuando parar y respetar su espacio.

     A ti, que me "amadrinaste", en aquel lugar que era un nido de víboras, a ti que no puedo evitar verte como una gran líder (a veces me recuerdas a "El Padrino" jijijiji), de aguda inteligencia y afilado sentido del humor. Contigo que tan buenos ratos he pasado, que no te "casas" con nadie, que con increíble sutileza, no tienes pelos en la lengua.... ¡Me sorprendes!. Jamás pensé que valoraras mi sonrisa "siempre generosa" como tu dices y mi lealtad. Es cierto, soy leal con quien se porta bien conmigo, es algo en lo que creo firmemente como pilar de una gran amistad. Te ganaste hace años mi lealtad, y a día de hoy te aseguro que la conservarás, igual que una sincera amistad.

     ¡Antonia! ¿Qué te puedo decir que no hayas escrito tu? Yo también te echo de menos. Echo de menos nuestras charlas sobre la tercera en discordia, y las risas que nos echamos a su costa. Echo de menos hablar de maquillaje, de fotografía (aunque al final no aprendiera nada), ni de photoshop tampoco, echo de menos Burgos y Santander, León y el esquí, Oviedo y el Ikea... poco tiempo pero muy intenso. Tú que me tuneaste después de ir en busca de la luna, como don Quijote, fuimos en busca de molinos, escuchamos el viento en los campos, olimos amapolas... Supongo que a las voces que escucho de vez en cuando, debería haceros casos y aprender a cocinar para que no se me pase el arroz jijijiji

     No se que decirte. Normalmente me dejas sin palabras, y aquí que sólo os dedico un párrafo a cada uno, no tendré espacio suficiente. No sé que pensar, me llenas de contradicciones, pero así es la vida. Tienes razón, los años y las personas no me cambiarán en algo que yo no quiera ser. He perdido mucho tiempo intentando desentrañar el secreto de la felicidad cuando lo que tenía que hacer era ser feliz. Ahora lo entiendo, y como nunca es demasiado tarde, quiero ser feliz, y para eso disfrutaré de cada momento que me proporcione esa felicidad aunque sea breve, aprovechando los pequeños detalles, que después de todo es lo que nos queda. ¿Sabes? se que ya no es como antes, que te has ido, pero quien se va sin ser echado vuelve sin ser llamado, y eso espero de todo corazón. Busco respuestas, pero si algo he aprendido en este último año, es que no siempre las encontramos, y que a veces simplemente hay que aceptar y olvidar. No puedo evitar pensar en despedidas, pero tal vez son sólo imaginaciones mías. De todas formas, no quiero que nos volvamos a ver en otros 30 años, quiero que nos veamos durante 30 años y más.

     ¡Tito! ¿Qué decirte? Me encanta como eres, supongo que los años y la experiencia son un grado. Me encanta tu originalidad, tu inteligencia, cómo escribes, tu sentido del humor, tu actitud ante la vida, verte con tu mujer y tu niña, en resumen, cómo eres. Eres un claro ejemplo de lo que es una persona inteligente y buena. No se que decirte, simplemente que te acompañaré a todos los conciertos que quieras, para que podamos disfrutarlos juntos, y juntos reírnos de la fauna rara que hay y de la vida en general, buscándole siempre el lado cómico, atesorando momentos. Espero que nuestra amistad dure muchos, muchísimos años.

    Y ahora..., ahora viene lo más difícil, ¿qué puedo deciros a vosotras dos? cualquier cosa que intente expresar con palabras no será justa con la verdad. Es cierto que no soy una persona que exprese sus afectos en voz alta, así que a vosotras os digo pocas veces lo mucho que os quiero. Creo que el afecto hay que demostrarlo día a día, y que los gestos se recuerdan mejor que las palabras. A ti pitufa, ¿qué te puedo decir?, no se si soy la mejor hermana del mundo jijiji sólo tu única hermana del mundo, igual que tu lo eres mía. Somos diferentes, muy diferentes, pero creo que nos respetamos aunque a veces no nos entendamos, creo que podemos contar la una con la otra, y que es difícil que llegue un momento en el que nos distanciemos. De verdad creo que hablando o no (pocas veces hablamos en serio) superaremos los problemas, o eso espero. Quiero decirte aunque ya lo sabes que puedes contar conmigo para todo lo que quieras y necesites, aunque haya veces en que "doy por saco" más que otra cosa jijijiji

    Y a ti, ¿qué te voy a decir? Sí, me ha gustado mucho. Ha sido un regalo maravilloso. Tengo intención de que los 30 años y todos los demás que siguen sean muy buenos, pero para eso necesito que las personas que quiero, esteis aqui, por que necesito compartir lo que ocurra con alguien, igual que espero que tu compartas lo bueno y lo malo conmigo. Sabes que en casa siempre hay una habitación para ti, que puedes contar con cualquiera de las dos, (aunque parezca que no, con Lau también se puede contar), que espero que sigan las tortillas del Quimera, los cafés (sólo por la mañana que si no no duermes)del Quimera, El Viso, El Nirvana,... poco a poco vamos ampliando nuestros territorios jijijij, las risas, los sueños, que viajemos, conozcamos gente, que lloremos (mejor de felicidad), y que avancemos. Que compartamos amistades, lugares, ...y sobre todo que hablemos. Creo que lo bueno que hemos tenido hasta ahora, es que hemos podido hablar de todo aunque no compartamos siempre los mismos puntos de vista o la manera de actuar. No puedo decirte nada más, ojalá pudiera, sólo puedo decirte que cuentes conmigo para lo que necesites, y que espero que en los próximos años continuemos compartiendo buenos y malos momentos.

¡Ah!, sólo una cosa más: ¡¡¡GRACIAS!!!.

lunes, 30 de enero de 2012

El mundo en general...



    

     En lo últimos meses he cambiado, me di cuenta en el momento en el que se produjo el cambio. Entonces, no me importó, pero ahora si lo hace. Me gustaría volver a la seguridad de antes, a lamentarme siempre de lo mismo, de lo que no pasaba, por que sabía cuál era el problema, lo tenía localizado. En cambio ahora me muevo en terreno desconocido, no sé lo que debo hacer, no sé lo que pensar, no sé lo que esperar y no me atrevo a desear. Veo el mundo en blanco y negro, siempre lo vi así, teniendo bastante claro siempre lo que estaba bien y mal, lo que podía perdonar y lo que no. Pero ahora no sé lo que pienso, no sé lo que siento... estoy confusa, y no me gusta.

     Paseo, antes paseando encontraba respuestas, eran buenos momentos para reflexionar, pero ahora no sirven. Lo noto en la forma en que conduzco, en esa pérdida de serenidad, en  mi incapacidad para mantener la cara de póker, si supiera jugar al mus, sería una pena. Hay quien piensa que soy de hielo, pero el hielo se rompe, se raja con un ruido seco. Busco en el sol y el aire frío algo de paz. Encuentro algo de tranquilidad, durará lo que dure el paseo. Camino entre los pinos, y llego al charco de ranas que es la escultura a Félix Rodríguez de la Fuente. El agua está helada, por un momento pienso en romper el hielo con una piedra, pero me arrepiento rápido, no quiero estropearlo. Saco el móvil y hago un par de fotos. Mirando el hielo pienso en una frase que leí esta mañana: Mi corazón no está frío, está roto. No está roto por una persona en particular, no, simplemente está roto... por el mundo en general.

miércoles, 18 de enero de 2012

Nieve y niebla

         



           Hace horas que ha salido el sol, pero no tiene fuerza. Salgo a pasear sobre la nieve, cruje bajo mis pies. Sigo el sendero entre los árboles, subiendo, en busca de un lugar desde el que ver el paisaje nevado. El viento arrastra copos de nieve que juegan con mi pelo. Me pasaría horas caminando sola. En algún punto a mi izquierda algún animal huye de mi entre los arbustos. Llego a un claro y miro hacia abajo, los campos están nevados, y el sol vence las nubes. A lo lejos los zarcillos de niebla juegan en la falda de las montañas y las ovejas pastan unas muy cerca de otras buscando el calor de sus semejantes. Estoy allí unos minutos intentando grabar esa imagen en mi memoria, huelo el frío y veo mi respiración delante de mi. Decido volver a casa y pensar en sentarme un rato delante de la chimenea con un buen chocolate caliente....

           Poco a poco el viento trae gotas de lluvia que borrarán la nieve, la sal de las carreteras y las quitanieves quitarán el hielo sucio y sin encanto, lo apartarán a un lado. Yo continúo mi viaje hacia el trabajo, ¡ojalá pudiera perderme por carreteras secundarias buscando paisajes! Me digo a mi misma que otro día podré hacerlo, que podré perder mi tiempo buscando lugares o momentos que fotografiar o que grabar en la memoria.  Es demasiado tentador, reprimo el impulso y continúo mi viaje lamentando no tener todo el tiempo del mundo para perderme en los caminos.

lunes, 9 de enero de 2012

Se acabó lo bueno, espero que empiece lo mejor

Se acabó lo bueno, y espero que lo que tenga que venir sea mejor todavía. Echo la vista atrás a estas navidades, y no sé si podían haber sido mejores. El tiempo ha volado entre risas y amigos, champandas con gominolas, ay! se eu te pego, reencuentros, viajes a Sanabria, cenas, compras de última hora, regalos de Reyes, quedadas de primos, y niños pequeños, que te hacen apreciar y ver estas fechas de manera diferente.  Gente que se va y que vuelve, gente a la que apenas conoces y que te parece estupenda, bien sea porque de verdad lo son, o porque tu has aprendido a mirar con ojos diferentes. Propósitos cumplidos que te hacen sentirte bien, porque gracias a ellos y aunque sean una bobada maduraste. Después de todo si te fijas un objetivo, sabes hasta donde tienes que llegar, y aunque no lo alcances, recorrerás parte del camino. Y durante el recorrido, lo que aprendas tendrá más valor que lo que has conseguido. Servilletas de Quimera perdidas en bolsos vacíos, mensajes de móvil, historias que acabaron antes de empezar, aceptar que no siempre puedes entender algo....

¿Y ahora qué? Ahora, a seguir creciendo y a seguir madurando, me siento más segura de mi misma, me siento bien. Aunque haya perdido mi servilleta, en líneas generales puedo decir, que quiero viajar, empecemos por sitios cercanos, Braganza, Londres.... y luego, ya ampliaremos horizontes. Quiero hacer ejercicio, de todo tipo y frecuentemente, quiero ahorrar para poder independizarme completamente, que ahora estoy bien, pero quiero algo mío, quiero volver a Sanabria y que el lago no pierda nunca ese encanto, que me hace sentir bien allí, en cualquier momento, que lo hace un lugar mágico, siempre acompañada por la mejor gente; recuperar el placer de la lectura, ser feliz con los pequeños detalles, ser más espontánea,...

¿Qué puedo decir? En resumen, que no quiero estar nunca más estancada, siempre habrá algo que hacer o que conseguir, por que después de todo, somos nosotros los únicos que nos ponemos límites o que permitimos que los demás nos pongan trabas. Es cierto que hay que ser realistas, pero de vez en cuando podemos permitirnos soñar, y siempre hay que ambicionar algo mejor, si no, no avanzamos ni en la vida ni en el conocimiento que tenemos de nosotros mismos.

No quiero darle la "chapa" a nadie, pero estoy cada vez más convencida de lo que acabo de decir. Sólo espero que el 2012 sea un año maravilloso para recordar y para vivir, algunos piensan que el mundo se acabará, yo creo que no es posible, tengo muchas cosas por hacer y mucha gente a la que conocer, lugares que visitar... y si el mundo se acaba no me dará tiempo.

Podría elegir varias canciones que no valen para nada pero que han sido la banda sonora de estas navidades, pero con una me basta:


sábado, 31 de diciembre de 2011

Who you are

Lo intento, me dedico a hacer balance de lo que ha sido este año, pero hoy las palabras no salen con facilidad. La verdad es que este año 2011 ha sido un gran año. No quiero comparar la lista de cosas que quería conseguir con la lista de las que he conseguido, aunque al final creo que no hay muchas sin alcanzar. He logrado grandes cosas, aunque no salieran bien, y sé, que durante un tiempo seguiré rumiando no quiero decir mis fracasos, por que no lo son, de todo se aprende, pero seguiré pensando en lo que yo he hecho, por si puedo mejorar. Lameré y curaré mis heridas, y no me dejaré arrastrar por personas que ya no significan nada, por que por sí mismas decidieron no significar nada y no estar ahí.  Para el 2012 pienso conocer nuevas personas y nueva gente. Por que algo que me ha demostrado el 2011 es que los buenos amigos están ahí, y que todavía hay buenas personas que merece la pena conocer, y que muchas veces las barreras invisibles las ponemos nosotros mismos, y son barreras que solo están en nuestra mente, por que nadie más las ve ni las entiende. Tal vez, mañana esté menos espesa y sólo tal vez, decida pensar en lo que quiero para el 2012.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Maestra, ¿qué es el amor? (II)

¿El amor? El amor es un fraude y el sexo está sobrevalorado.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Maestra, ¿qué es el amor? (I)

       Hace siglos, en un campamento me tocó hablar del tema del "amor". La verdad es que en su momento me pareció un "marrón" de los gordos. Me pasé semanas enteras dándole vueltas, fuimos al campamento y yo con el tema sin preparar. Pasaban los días y no veía ninguna solución a eso. Alguien me pasó un texto, de estos que te ayudan a pensar, que se titulaba como esta entrada. Llegado el momento me inspiré y les hablé con el corazón, no de amor, pero si con sinceridad y desde dentro. Ahora mismo no podría decirle a nadie de lo que hablé, tiendo a olvidar las cosas que me cuestan. Supongo que lo apreciarían, por que no soy una persona que hable frecuentemente de eso. Llevo una semana, en la que ese momento y esa pregunta se repiten en mi cabeza constantemente.

Quien me conozca poco no lo sabe, pero siempre he pensado que soy una romántica que cree que el romanticismo ha muerto. Siempre he creído que cuando me encontrara con alguien que me complementara sería capaz de reconocerlo por las mariposas en el estómago y los rayos de luz que conectarían nuestras miradas. Sería en un ambiente bucólico, alguien que me salvara de una difícil situación personal, igual que ocurre en las novelas rosa. Pero claro, si tu te vas a pasear por un paraje bucólico no te encuentras a nadie, y mi vida más insípida no puede ser asi que..... ¡a la mierda mi fantasía!. El tiempo pasaba y eso no ocurría, por mi cabeza pasaban los comentarios de conocidos y amigos que me decían que se enamoraron de sus respectivas parejas con el tiempo, quedando, conociendose...en algún caso, se conocían desde hace años y surgió la pregunta... ¿por qué no?  La verdad es que me cuesta entenderlo, me cuesta aceptarlo. Pero hasta ahora ninguna otra opción me ha dado respuestas, asi que... quizás esta es la manera.

lunes, 24 de octubre de 2011

Un clásico

Antes de salir de la cama te besé en el hombro pero no te enteraste y te dediqué una mirada cariñosa que jamás verías despierto. Me acerqué desnuda a la ventana sin importarme que me vieran desde la calle, me recogí como pude el pelo y encendí un cigarrillo con la caja de cerillas que había sobre la mesa. En la habitación hacía frío, dejé que el aire acariciara un poco más mi piel y después de apagar el cigarro me puse tu camiseta blanca, esa que con las prisas habías dejado caer. Los coches al pasar iluminaban la habitación, me senté detrás de tu escritorio y te observé dormir. Se me pasaron por la cabeza los años de encuentros y desencuentros, los dos sabíamos que llegaríamos hasta aquí, no sabíamos el cuándo, pero sí que pasaría. Me pregunté si lo que había pasado esta noche nos había aclarado las ideas a alguno de los dos, o si por el contrario nos condenaba a seguir jugando a lo mismo, a decir verdades bromeando, a esquivar preguntas, a no hablar claro, dejando siempre la duda... Busqué mi ropa por el suelo de tu apartamento, me vestí en silencio, cogí los tacones de la mano para no hacer ruido y me acerqué de nuevo a tu habitación, te observé de nuevo sorprendida de que no despertaras. Pensé en marcharme sin más pero en el último momento me acerqué al escritorio, garabateé deprisa una nota y la dejé sobre la almohada, un clásico, pensé. Te miré una última vez y salí de puntillas cerrando la puerta con cuidado. Me puse los zapatos en la escalera y me marché sabiendo que no te iba a sentar bien no encontrarme allí, al igual que sabía que no me lo dirías abiertamente, que me lo harías saber, pero que no me dirías. Sentada en el coche me planteé la posibilidad de volver, miré una vez más las ventanas de tu edificio, arranqué el coche y me marché con la sensación de que, una vez más, estaba haciendo las cosas mal.  

viernes, 14 de octubre de 2011

La luna en el espejo

Estoy conduciendo, es de noche y en el momento en que dejo atrás el pueblo con gasolinera, se enciende la luz de la reserva en el salpicadero. ¡Ya estamos como siempre! aunque lo sepa no lo puedo evitar, parece que tengo la necesidad de jugármela sin gasolina. Quedan 35 km hasta casa, ¿llegaré? Nunca me acuerdo de cuanto dura la reserva aproximadamente, ¿60?¿90 km? reduzco la velocidad entre 90 y 100, mínimo consumo, y sigo adelante. La verdad es que no me importa, no me gusta demasiado conducir de noche y así tengo más tiempo para pensar. Escucho música, no sé conducir sin música, y cambio constantemente entre Cadena 100 y mi cd, dependiendo de las canciones que me apetezca más escuchar. Sigo adelante, el chivato no se apaga y el coche tira, ya me imagino en el arcén, de noche, llamando para que me vengan a buscar con una garrafa de gasolina. Este pensamiento me trae a la mente a Tamara Falcó recién sacado el carné, con el chaleco amarillo fosforito esperando a la grúa. Continuo mi camino y bajando la cuesta veo reflejada la luna en el espejo de mi izquierda. Es una imagen bonita, está casi llena e ilumina los puentes que cruzan la autovía, las torres de alta tensión parecen esqueletos de robots gigantes, tal vez de los autobolts. Continuo mirando al espejo, y pienso en la cámara que llevo en el bolso. Se de antemano que con esa cámara no voy a poder sacar una foto decente, pero es que el encuadre cada vez me gusta más.  Si paro en el arcén, supondrá un peligro para mi y para los otros coches, además de que la luna ya no estará allí. Alargo la mano y saco la cámara del bolso y de su funda. Le quito el flash, no es plan de asustar a los coches que vienen de frente, y por detrás no viene nadie. Presiono el botón y la foto es una mierda, se perfectamente que la cámara debería estar lo más quieta posible y para una foto de estas el tiempo de exposición debería ser mayor. Teniendo en cuenta que sigo conduciendo... no son las condiciones más ideales. Acabo de bajar la cuesta y la luna ya no está. Pienso en quien podría sacar esta foto. Decido dejar de hacer el bobo, pero minutos después vuelve a estar en posición. Parece que me llama, que se coloca a propósito tentándome. Lo intento de nuevo con el mismo resultado. Decido dejar de hacer el tonto, no voy deprisa pero es mejor no tentar a la suerte. Parece que oigo la voz de alguien echándome la bronca jijijiji, se de quien es esa voz y aunque solo hago estas cosas cuando voy sola en el coche prefiero no tentar más a la suerte esta noche. Meto la cámara en el bolso y sigo camino a casa rezando para que no se acabe la suerte y con ella la gasolina.

jueves, 13 de octubre de 2011

Pequeños momentos


Me siento en una silla plegable, aprieta el calor aunque no debería ser así. Estamos a mediados de octubre y a las siete de la tarde ya debería refrescar algo más. Me siento tranquilamente al lado de mi madre, le gusta hablar conmigo, y a mí con ella. Es una persona que habla poco con desconocidos, pero es muy observadora y cuando tiene  confianza participa animadamente en las conversaciones. La miro y nunca dejan de asombrarme sus ojos, excepcionalmente azules, temibles cuando se enfada, parece que lanzan cuchillos y risueños cuando se ríe. Estamos las dos ahí, y le digo “Aquí se echa en falta un perro”, me dice que puede que si, pero que tienen el de el vecino y el de mi primo que les quieren a mi padre y a ella con locura. En ese momento me vienen recuerdos de la infancia y se lo comento. “Una casa grande, con corral. La casa tiene un par de locales muy altos, par poder guardar los tractores. Mi abuelo está sentado en una silla y yo correteo por ahí, seguro que mi hermana y mis primos están alrededor pero no los recuerdo. Al fondo del local “pequeño” están las dos mastines: “Careta” es casi toda negra, tiene un collar blanco alrededor del cuello y la tripa también, desde pequeña tiene las orejas cortadas. Es la más vieja. La otra es de color entre blanco y canela, con la cara más oscura, se llama “Sara”, es más joven, con más ganas de jugar. La verdad es que no recuerdo que andaban haciendo, pero de repente mi abuelo se levantó y le tiró con la cacha a la perra más joven. Tenía buena puntería, y la perra se fue gimiendo”. Le comento a mi madre lo que me ha venido a la cabeza y me dice algo que ya he oído más veces. Que mi abuelo era una persona muy dura, estricta, no solo con los animales, también con las personas, incluidos sus hijos. Mi madre lleva parte de esa dureza consigo, de alguna manera es muy dulce pero que de otra tiene una fortaleza tremenda, como si estuviera hecha de acero, aunque no es solo eso, me quedo corta. Posiblemente exagere, pero la veo así. Después de intercambiar un par de comentarios más me levanto y me voy, siempre aprendo algo de ella, y con eso me quedo.