En lo últimos meses he cambiado, me di cuenta en el momento en el que se produjo el cambio. Entonces, no me importó, pero ahora si lo hace. Me gustaría volver a la seguridad de antes, a lamentarme siempre de lo mismo, de lo que no pasaba, por que sabía cuál era el problema, lo tenía localizado. En cambio ahora me muevo en terreno desconocido, no sé lo que debo hacer, no sé lo que pensar, no sé lo que esperar y no me atrevo a desear. Veo el mundo en blanco y negro, siempre lo vi así, teniendo bastante claro siempre lo que estaba bien y mal, lo que podía perdonar y lo que no. Pero ahora no sé lo que pienso, no sé lo que siento... estoy confusa, y no me gusta.
Paseo, antes paseando encontraba respuestas, eran buenos momentos para reflexionar, pero ahora no sirven. Lo noto en la forma en que conduzco, en esa pérdida de serenidad, en mi incapacidad para mantener la cara de póker, si supiera jugar al mus, sería una pena. Hay quien piensa que soy de hielo, pero el hielo se rompe, se raja con un ruido seco. Busco en el sol y el aire frío algo de paz. Encuentro algo de tranquilidad, durará lo que dure el paseo. Camino entre los pinos, y llego al charco de ranas que es la escultura a Félix Rodríguez de la Fuente. El agua está helada, por un momento pienso en romper el hielo con una piedra, pero me arrepiento rápido, no quiero estropearlo. Saco el móvil y hago un par de fotos. Mirando el hielo pienso en una frase que leí esta mañana: Mi corazón no está frío, está roto. No está roto por una persona en particular, no, simplemente está roto... por el mundo en general.

No hay comentarios:
Publicar un comentario