Miro en sus ojos, intento perderme en ellos, intento averiguar cómo es ahora. Ha cambiado, sus ojos también han cambiado, no los reconozco. Siguen siendo bonitos, posiblemente los más bonitos que haya visto jamás, pero no son los mismo que viven en mi memoria. Entonces eran entre azules y verdes, muy vivos los colores, ahora me recuerdan a un lago helado, a un río completamente congelado en el que retiras la nieve para ver los que hay debajo, y el hielo cambia de color, dependiendo del grosor y de las grietas. Lo miro y veo al niño que fue, el que contestaba y corría para esquivar la zapatilla, el que reía y no se quejaba, el que me tiraba balonazos a la cara y luego me consolaba cuando jugábamos al fútbol. Intento sumergirme en sus ojos, busco al caballero andante que debería haber sido y sólo veo un hombre joven pero cansado, desengañado con la vida que sale de noche y busca enamorarse, pero ni él se lo cree, amores de una noche, porque no cree que nada más merezca la pena. Me marcho y lo dejo allí, lamentando como muchas otras veces no haberlo abrazado cuando lo necesitó. Pero no hay vuelta atrás y cada uno sigue adelante como puede.
II.
He construido estrellas, casi he creado constelaciones.... pero no he conseguido hacer a ninguna brillar....
III.
Despedidas entre cervezas tostadas, en la barra de un bar donde sólo quedan el camarero y un amigo esperando salir en la televisión regional, aspirando a ser las nuevas estrellas mediáticas de una región donde no queda nadie. Risas, conversaciones, suspensos, bromas, nos reímos de nosotras mismas en momentos especiales que no dejan de ser días corrientes improvisados, canciones de Extremoduro interpretadas por voces dulces mientras tú le das la razón al camarero y asientes a todo después de que le haces una pregunta de la que no retienes la respuesta, risas, muchas risas, nos reímos de los pilotos, de los bomberos, de los militares, de los fracasos, del camarero, pero sobre todo.... de ti y de mi, como siempre hemos hecho, como espero que siempre hagamos, en Zamora, en Badajoz, tal vez... si todo sale bien Lisboa, en la misma casa pero hablándonos por chat, discutiendo, pasando tres días sin vernos pero viviendo juntas.... como siempre ha sido, como espero que siempre sea, con nuestra particular manera de hacer las cosas, pero siempre juntas (espero), a nuestra manera.
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