Los españoles se van a vivir a Londres por dos motivos: para aprender inglés o huyendo de algo. Yo sólo fui de visita, una turista española más de los muchos que invaden la ciudad. Pensé que tendría grandes avenidas, la majestuosidad de Viena, pero no, hay alguna zona en frente de Buckingham que puede llegar a dar esa impresión, pero en general es normal. Me enamoré de St. James Park en el mismo momento en el que puse un pie allí, con una lluvia intermitente, con su lago, sus ardillas, patos y flores, ningún otro parque por grande que sea, por vida que tenga me gustará tanto. A veces me pasa, lo que veo en un primer momento es con lo que me quedo, es como un flechazo. Da igual lo que me enseñes después o el encanto que tenga esa cosa o lugar, no me quitarás mi idea de la cabeza.
Algo parecido me pasó con la Battersea Power Station, el inmenso edificio vacío y abandonado llamaba mi atención cada vez que pasábamos. Los edificios turísticos están bien, el Big Ben, Buckingham Palace, Westmister, Tower Bridge... son inmensos, pero están infestados de turistas, en realidad todo Londres lo está. Algo que me sorprendió, fue Candem Town, su diversidad, todo esa mezcla que es la sociedad londinense concentrada en los antiguos establos. Me encanta esa manera que tienen de combinar construcciones del s.XIX con el gótico moderno, con los cybor, olor de especias y comida de diferentes países, ropa vintage de segunda mano, libros, camisetas, incienso, souvenirs, ... todo lo que puedas imaginar se puede encontar aquí, nadie te mira, a nadie le importa si te peinaste o o si te lavaste la cara, si vas con tacones y minifalda o si saliste en pijama y en zapatillas de casa, aquí todo es normal y está bien. Otra cosa que no puedo dejar de mencionar es el breakfast "guarrete", ¿quién diría que tan temprano seremos capaces de comer alubias, salchichas, huevos, bacon, tostada, café...? Pero no solo fuimos capaces, nos hacía falta, por lo menos a mi, es increíblemente fácil acostumbrarse. También fue fácil el metro, el autobús, los mapas... es muy fácil moverse por Londres.
¿Y qué decir de los pubs, del agua caliente, de los cola-caos, del badulaque, de notting hill, de las casas okupas semilegales, de la luz recargable, de los hogares de perros y gatos, de los ingleses del metro, de King´s Cross, de Eduarda Manos tijeras, del starbucks...?
Pero lo más importante de todo, es que Londres consiguió hacerme pensar de nuevo, para bien y para mal. Me di cuenta de lo que estaba haciendo mal, conmigo y con otros, y por el contrario, de cosas que hago bien, de lo que estaba echando de menos sin darme cuenta siquiera, y de cosas que tengo y no siempre aprecio, de lo que había olvidado, de lo que siempre quise encontrar pero dejé de buscar... quien sabe, aunque sea la selva, aunque de visita esté muy bien pero sea tan dura como cualquier ciudad de ese tamaño, según está el panorama en España quizá no sea una mala opción para pasar una larga temporada.
Te juro que me gustaría resetear tú cabeza para que empezaras de cero, pero eso sí te quitaría memoria y te dejaría el sofware justo para que pudieras viajar constantemente...
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