sábado, 20 de octubre de 2012

El asno zamorano

Y dicen por ahí que el asno zamorano está en extinción, y yo digo que no. El asno zamorano ha "digi-evolucionado" [diyievolucionado], que ya no tiene cuatro patas si no dos y la del medio que es la que rige todas sus decisiones. En lo demás, en su funcionamiento básico del día a día sigue siendo el mismo. Come, bebe, folla si le dejan y duerme, a eso se limita su anodina existencia, sin más ambiciones, vida sencilla donde las haya, humilde en su día a día. Y me parece bien, siempre y cuando a los demás no se les haga daño y debido a esto es donde cambia mi visión del ejemplar en cuestión. Lo que antes me parecía una vida sencilla sin aspiraciones, ahora me parece una vida comodona de pollino sin visión de futuro. Lo que antes me parecía una mente noble en su manera de pensar que no de actuar (es decir, más corto que las mangas de un chaleco) ahora me parece de una simpleza egoísta (desprecio en mi voz y no escupo que es de mala educación) casi insoportable, lo peor de todo es que dicho ejemplar se considera sincero (lloro de la risa) y que siempre va de frente (ahí ya me cabreo). Se cree cada estupidez que sale de su boca y a sus semejantes (desde su punto de vista que no del mío) los ve como competidores por las "hembras" con las que quiere aparearse, a las que considera amigas y desde mi modesta opinión solo como agujeros. El narcisismo de este rucio es tan preocupante que debería ser objeto de estudio por parte de los veterinarios, ya que nunca oí que un burro estuviera enamorado de si mismo, aunque este parece ser el caso.