sábado, 3 de abril de 2010
Soñé
Soñé que me querías. Soñé que me querías y en las frías noches de Semana Santa me abrazabas, mi espalda apoyada en tu pecho y tu barbilla apoyada en mi cabeza, mientras tus manos rodeaban mi cintura, intentando con tu cuerpo darme calor. Soñé que me querías y que para ti era la luna igual que como el sol tu iluminas mis días. Soñé que con mirarte nos hablábamos, con sumergirme en tus ojos nos lo decíamos todo y el mundo alrededor desaparecía. Sólo existíamos tú y yo. Soñé que besándonos en mi casa, mientras empezábamos a quitarnos la ropa me pedías que te dejara contar mis pecas, todas ellas, una a una, y que como con las estrellas soñé que nunca acabarías de contar. Soñé que desnudos en mi cama estando recostada sobre tu pecho, jugabas con mi pelo mientras yo con mi dedo hacía dibujos sobre tu piel. Soñé que me podía permitir bajar la guardia por que ahí estabas tú, que nunca me traicionarías. Soñé que podía reconocer mis debilidades sin sentirme inferior. Soñé que me necesitabas como se necesita respirar. Soñé que era feliz porque por fin me pasaba algo bueno, algo que mereciera la pena contar………………pero desperté y un día más estaba sola en mi cama, sintiendo más frío que nunca. Era una preciosa mañana de primavera, no llovía, pero yo estaba sola en mi cama sin nadie con quien compartir mis sueños porque tú no existías, no existirás, porque mis anhelos más profundos se expresaban en sueños y los sueños son sólo eso, sueños.
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